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Art 8.LAS LESIONES EN EL BALONCESTO POR PIACHE LOCO.

Las Lesiones en el Basketball: Un fantasma que no perdona

Todo atleta, de cualquier categoría, de cualquier edad, de cualquier deporte, constantemente tiene la posibilidad de sufrir una Lesión. En ambientes de alta competencia esa posibilidad se trata de minimizar a través de múltiples mecanismos (canchas adecuadas y en optimas condiciones, asistencia técnica y física, optimas condiciones de juego, soporte en equipamiento y accesorios, etc.). Con todo esto, sin embargo, las lesiones ocurren y para ello, los equipos cuentan con cuerpo médico y la posibilidad de dar asistencia terapéutica y de rehabilitación.

 

Por otro lado, la mayoría de nosotros que hacemos deporte, corremos con ese mismo riesgo. Los que “jugamos” por pasión a veces nos exponemos a situaciones altamente peligrosas. Quien no ha participado alguna vez en esas “caimaneras – vente tú”, donde el participante está sentado como espectador  y le dicen: “¡quieres jugar!”.  Quien no ha entrado al juego sin el calentamiento adecuado, sin una preparación adecuada (ni física ni mental), sin unos “buenos” zapatos, una cancha de piso irregular, resbalosa, oscura, con un poste “a veces imperceptible” por la falta de pintura y un tablero que “casi se cae”. Sin embargo, entramos con la intención de “no pasar pena” y de paso vamos con las ganas de “jugar cual Kobe”. Para completar, cuantas veces nos hemos visto “presionados” por compañeros que cual “Lebron o  Wade” “critican”, “exigen” y “se ponen bravos” porque “uno no juega a su nivel”. Y por si fuera poco,  el colmo es que tengamos como adversario a otro “Kobe o Lebron” que quiere “lucirse” y “demostrar sus dotes” de “bravo de la partida”. Tenemos entonces la “mesa servida” para que aparezca el temible “Fantasma de la Lesión”.

 

Puede sonar exagerado, pero esto pasa en la vida real y no respeta grupos etarios. El fanatismo, la competitividad y las “ganas” nos hacen perder la “conciencia” de la realidad. Pensar en la práctica deportiva de una manera informal, circunstancial, casual, divertida, hace que nos olvidemos del “Fantasma de la Lesión”.

 

El deporte es considerado parte fundamental del crecimiento y desarrollo del niño, siendo este una rutina “sana” que debe ser incluida dentro de su programa de actividades. Cuando se es padre, maestro, entrenador o jugador, debe enseñarse el aspecto preventivo y los riegos que cada deporte representa. Lesionarse siempre es una posibilidad para todo aquel realice una actividad física. Del conocimiento y la toma de conciencia al respecto se podrá minimizar la participación de ese temido jugador llamado “Lesión”.

Dicen que la juventud es “divino tesoro” y eso es totalmente cierto. Los niños presentan un comportamiento ante las lesiones distinto al que vemos en los adultos. Todo aquel que trabaja con niveles formativos debe tener pendiente lo siguiente:

  1. Durante la edad de crecimiento debe evitarse todo ejercicio de “carga” a fin de minimizar el acumulo de traumas que lesionan al Cartílago de Crecimiento.
  2. Entre un 15 al 30% de todas las fracturas de la niñez son fracturas del Cartílago de Crecimiento (Placa Epífisiaria – Epífisis).
  3. Los Cartílagos de Crecimiento son áreas cartilaginosas localizadas en los extremos de los huesos largos y tienen como finalidad permitir y regular la forma y el crecimiento longitudinal de los huesos,  determinando la proporción y estatura de cada individuo. Se estima una deformidad del crecimiento total entre el 1 a 10% de todas las lesiones graves sufridas en la infancia.
  4. El hueso “maduro” o “adulto” se caracteriza por “no crecer” longitudinalmente y está caracterizado por la desaparición de los Cartílagos de Crecimiento (por su “calcificación”).
  5. El cartílago de crecimiento regula y ayuda a determinar la longitud y la forma final del hueso maduro.
  6. No existe una edad límite y uniforme que establezca el tiempo de crecimiento de cada quien. El crecimiento en talla viene influenciado por factores como genética, sexo, raza, alimentación, etc. Se considera a manera general que el término del crecimiento en talla varía entre los 12 a 18 años (“Estirón del Adolescente” o “Segundo Estirón”). Se considera como edad “tope” entre los 21-22 años.
  7. Las lesiones del cartílago de crecimiento son comunes pero a su vez las consecuencias graves son infrecuentes. Los huesos de los niños “sueldan” más rápido que los huesos del adulto por lo que debe ser monitoreado muy de cerca este proceso.
  8. Los músculos y los huesos se desarrollan a velocidades diferentes (por eso los huesos de un niño pudieran ser más débiles que los tejidos musculares y ligamentarios, sobretodo a nivel de articulaciones.
  9. En Nivel Formativo debe tenerse en cuenta la presencia del Síndrome de “Hiper-elasticidad Articular” o de “Hiperlaxitud Articular” el cual es causal frecuente de dolor y lesiones. Este consiste en un “aumento exagerado” de la movilidad de las articulaciones, más allá de los límites habituales. En su presentación se consideran casos Benignos  (los más frecuentes) y los Patológicos (asociados a entidades patológicas como por ejemplo Síndrome Ehlers – Danlos, Marfan). Es más frecuente en mujeres que en varones y se ve entre 5-15% de la población general. Se ha observado que la “Hiper-elasticidad Articular Benigna va decreciendo al aumentar la edad.
  10. Un tercio de todas las lesiones deportivas ocurren en la práctica de deportes competitivos, como lo son el fútbol americano, el futbol (soccer), el baloncesto entre otros.

 

Para aquellos que “ya no tenemos 15” y que somos jugadores fanáticos y entusiastas de las “caimaneras” y el juego “informal”, debemos tomar en consideración los siguientes aspectos:

  • En relación al basketball, los autores consultados (USA) estiman que 1,6 millones de lesiones en atletas están asociadas al basquetbol. Sin embargo, el basketball es superado por otros deportes con los que ha sido comparado (pero football americano, balonmano, atletismo, entre otros).
  • Con la edad y la falta de entrenamiento nos hacemos más susceptibles más susceptibles a las lesiones. A su vez, la recuperación y las secuelas son frecuentes.
  • En el basketball, las lesiones y sus características son similares, independientemente de la categoría y el grupo etario.  Se puede decir que las 10 lesiones más frecuentes son:

1.  Esguinces del Tobillo

2. Lesión de la Mano – Dedos (esguinces – luxaciones – fracturas)

3. Lesiones de Rodilla (esguinces – luxaciones – lesiones de meniscos – ruptura de ligamentos / LCM: Ligamento Colateral Medial – LCA: Ligamento Cruzado Anterior)

4. Traumatismos Contusos – Lesión Muscular en Muslos

5. Traumatismos Contusos o Contuso Cortantes en Cara

6. Fracturas en los Huesos del Pie

7. Fracturas en Piernas (Tibia – Peroné)

8. Fracturas en Antebrazos (Radio – Cubito)

9. Lesiones Musculares general

10. Lesiones en Cráneo y Columna (TCE: traumatismo cráneo-encefálico / Lesiones en columna Cervical / Lesiones en Columna Lumbo–Sacra)

 

  • Toda lesión moderada a severa o que no mejora “con el tiempo” debe ser evaluada por un médico independientemente de la edad o nivel donde se desempeñe el jugador.
  • Todo niño con lesión moderada a severa o que no mejora “con el tiempo” debe ser evaluado por un especialista (preferiblemente en traumatología-ortopedia y/o pediatría) a fin de que se consideren sus aspectos particulares.
  • Toda lesión física trae consigo una “lesión mental” con la cual muchos atletas no pueden “lidiar”. A veces la “lesión mental” es tan grave que puede incapacitar al atleta aún cuando la recuperación física haya sido total. El trabajo de rehabilitación físico debería ir acompañado de un trabajo de rehabilitación “psico-emocional”.

 

Todo aquel que realice alguna actividad deportiva (en especial basketball), no debe olvidar que prevenir es mejor que curar. Hacer conciencia de la información y ponerla en práctica es el mejor consejo que se puede dar.

 

Una vez vi a un entrenador de futbol infantil poner a un joven (17 años) a correr (varias veces) la media cancha con otro alumno a cuestas. Quizás ese tipo de actividad no parecería dañina a esas edades, sin embargo y a la larga, siempre quedan secuelas.

 

Hace poco vi una foto que me impactó y que probablemente muchos de ustedes habrán visto. Un jugador de basketball que yacía en el suelo y a quien le “colgaba” el pie y la pierna a causa de una fractura abierta de tibia. A mi parecer una imagen que transmite lo dramático y doloroso de una lesión deportiva.  Las lesiones en el basketball son un fantasma que no perdona. Nadie lo quiere pero siempre está ahí.

 

Cuando revisamos quienes han sido los “resistentes” a lo largo de la historia tenemos que: en la NBA el que más juegos jugó en su carrera fue Robert Parrish con 1611 juegos. En relación a juegos jugados consecutivos tenemos a A.C. Green quien participó en 1192 juegos seguidos.

 

En nuestro ámbito (LPB), el hombre record, el hombre de “acero”: Víctor Davíd Díaz. Todavía activo sigue dando pelea y aumentando sus innumerables records (en juegos jugados hasta el 2012: 914). Una leyenda.

Esperando haber sido útil con esta nota, quedo a la orden para cualquier asunto relacionado. Aprovecho también de dejarles algunas referencias complementarias al tema.

Agradecido por su atención y con el cariño de siempre. Dios les bendiga.

 

PD: El jugador referido con la fractura abierta de tibia y peroné es Kevin Ware – Louisville (NCAA), durante un juego contra Duke luego de intentar bloquear un lanzamiento. Abajo anexo el link con la noticia (no publico la foto por respeto y consideración al jugador y al público en general – la noticia ha sido ampliamente cubierta por los medios, sin embargo, por lo dramático del accidente y lo “crudo” de la lesión, recomiendo al lector tomar en cuenta este comentario).

 

Referencias:

 

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